
Y sí, el fuego inundó la sensación
cuando este viaje comenzó a rodar
y ya nada pudimos hablar,
Tanto que dejaste en el corazón
guardado con llave para siempre,
sobre el humo, sobre el agua,
A favor de tu universo, las palabras,
Siempre aliadas, callaron,
Y es que nadie existiría, nadie puede ser,
Ésas líneas de juegos, esos sueños de cielo,
Tanto que guardamos, tanto que no damos,
Te extraño, simplemente,
Esta cicatriz nunca sanará,
Y estas palabras son todas tuyas,
Y estos sonidos te los pedí prestado,
Las vibraciones siempre al tono,
Afinados con mis lágrimas,
Sólo pueden cantar un lamento,
Y es que nunca estaremos a la altura,
Y es que nadie existiría…
Para Gus...
Mi.
Breve aclaración breve: Quizás sea demasiado, quizás sea poco, no sé, pero la música ocupa un lugar importante acá en mi casa, por acá en mi vida y Gustavo siempre ha sido la guía, el norte, la inspiración, el disparador, la llegada. Y hoy, por hoy estoy aceptando las cosas aún sin creerlas, aún pensando que todo puede ser diferente, aún creyendo, y es que nuestro templo es la fe, hoy.

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