
Demasiado recovecos sin mirar dejó tu ángel,
en los rincones algo escondías,
eran esos días de humanidad,
las alas prestadas se hicieron carne,
tanto como para no estar,
y es que lo humano falta, falla, duele.
Árbol que hablas con tus brotes, ya no,
ya no brotes, sin agua pareces laxo,
tus sentimientos estan tibios, anochecidos,
las ramas robadas se te hicieron manos,
tanto como para no soltar,
y es que lo humano talla, carcome, muele.
Y es que el duende fue verde todo el tiempo,
¿Por qué tu sol pensaba en teñir?
Y es que el ada fue tuya una sóla vez,
¿Por qué tu néctar sigue pensando en ayer?
Hoy es, tan hoy es.
